La semana pasada, un tribunal de Frankfurt confirmó el brutal régimen de muerte civil impuesto por la Unión Europea al periodista turco-alemán Hüseyin Doğru, a quien congeló las cuentas bancarias y prohibió ejercer un empleo remunerado o trabajo autónomo, así como cualquier viaje dentro del espacio Schengen. Por añadidura, en días recientes las autoridades alemanas extendieron la congelación de cuentas a la esposa del informador, quien, entre otras cosas, ha venido documentando la creciente adhesión de Berlín al autoritarismo de derecha