«Isabel, que no, que me han quitado el dinero. Que aquí no hay nada». Ella llamó a su hijo mayor, Juan Pedro. «Niño, vente a casa que el abuelo dice que le han quitado el dinero de la cartilla», le dijo, sin terminar de creerse lo que estaba a punto de comenzar. «Fuimos a la sucursal y, efectivamente, sólo le quedaban 68 euros en la cuenta. Se había perdido todo, casi 60.000 euros, y al banco no le dio por bloquear la cuenta. Ni una llamada ni nada»,