Tzow era autosuficiente. Apenas necesitaba recursos para mantenerse indefinidamente, siempre que hubiese un sol cercano del que obtener energía. Pero cuando se extinguió la vida en su mundo natal, pasó años escrutando el espacio en busca de otros planetas con biomarcadores. Un universo sin vida le resultaba demasiado aburrido. Lo encontró, e inició un viaje de varios siglos, desafiando los peligros del espacio interestelar y con la mayoría de sus sistemas en hibernación para ahorrar energía. Valió la pena. El nuevo …