"...el inmenso poder de seducción del Führer radicaba también en un inmenso aparato de propaganda, una inacabable tela de araña tejida por una legión de periodistas, artistas y funcionarios a las órdenes del partido, con Goebbels a la cabeza". “A los anglosajones los utilizó, sobre todo, para venderse como un pacifista ..., y tal vez también para evitar que Estados Unidos entrase en el conflicto. A los de países aliados, como Italia y Japón, para reforzar los lazos políticos...Por último, a los periodistas franceses,.aborrecía, para adormecer"