“En la parada había un grupo de siete chicos. Mi hermano decía: ‘¿Qué hacemos aquí? Mejor nos vamos andando’”, relata María. “Cuatro de ellos comenzaron a pegarle, mientras los otros tres, un chico y dos chicas -una de ellas decía que estaba embarazada- intervenían para intimidarme y que no me acercara”. (...) Mientras hablaba, vio cómo su hermano caía al suelo, boca abajo, mientras los agresores le propinaban patadas y puñetazos en la cabeza. “Le cogí del brazo a uno y le decía: ‘Para, para, déjale en paz’, y ni caso...