Hay guerras que se pierden en el campo de batalla y otras mucho antes. La de EEUU e Israel contra Irán pertenece a la segunda. Trump, impulsado por su ego político, lejos de una rápida victoria, ha derivado a una dinámica sin salida tensionando las rutas energéticas, con efectos graves sobre la economía mundial. Trump quiso creer que bastaba un golpe de fuerza para provocar el colapso, El régimen iraní resiste y gana tiempo. Porque no necesita ganar esta guerra ni una victoria formal. Le basta con prolongar el conflicto.