El largo soliloquio pronunciado por Donald Trump en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, el 21 de enero sólo confirmó lo obvio: el desprecio y la agresividad del presidente de Estados Unidos hacia la Unión Europea (UE) se expresan de una manera cada vez más desinhibida, alterando de manera duradera la relación transatlántica. Ante amenazas, chantajes, insultos, intentos de depredación territorial, la estrategia de los Veintisiete para intentar influir en las posiciones del ex promotor inmobiliario ha mostrado sus límites. Sigue en
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