Hasta hace poco, me resistí a usar la palabra con F para describir al presidente Trump. Por un lado, había demasiados elementos del fascismo clásico que no parecían encajar. Por otro lado, el término ha sido sobreutilizado hasta el punto de falta de sentido, especialmente por tipos de izquierda que te llaman fascista si te opones al aborto o a la acción afirmativa. Para otro, el término está nebulosamente definido, incluso por sus seguidores. Desde el principio, el fascismo ha sido una doctrina incoherente, e incluso hoy en día los estudiosos