Sellé agua de alcantarilla contaminada dentro de un frasco y la dejé intacta durante 100 días. Lo que empezó como un lodo tóxico terminó convirtiéndose en un ecosistema completamente activo lleno de gusanos, caracoles, larvas de mosquito, crustáceos, algas y constantes interacciones depredador-presa. Dentro de este ecosistema cerrado en frasco, la vida no solo sobrevivió: evolucionó, se adaptó y compitió por espacio y alimento. Los gusanos tubifex dominaron el sustrato, los copépodos filtraron el agua, los ostrácodos se expandieron por todo...