Las religiones, todas, nacen de la ignorancia del hombre para explicarse los fenómenos del universo, y a medida que avanza la ciencia explicando esos fenómenos se vuelven fanáticas, mentirosas y criminales. Ninguna religión es la verdadera. Todas son ficción. Lo que es más, se puede creer y adorar a un dios sin pertenecer a una. Las religiones castran la inteligencia, la libertad y el desarrollo del ser humano.