Si hoy se ha tropezado en la calle con alguien vestido de verde, o que luce tal color en un gigantesco sombrero o en unas antenas con forma de trébol, tiene enormes posibilidades de haberse topado con un irlandés. Si, encima, se encuentra junto a una taberna y el disfrazado agita una pinta de Guinness, no lo dude: el descendiente de los celtas que tiene enfrente está celebrando, como cada 17 de marzo, la festividad de San Patricio, patrono de Irlanda.