Los detenidos, entre los que se encuentran ciudadanos extranjeros, son acusados de tomar y difundir imágenes y videos de los ataques de Irán, algunos a través de las redes sociales y otros en chats compartidos con familiares y allegados. Los Estados del Golfo ven peligrar su imagen de oasis en la región, con la que durante años han atraído negocios, turistas, nómadas digitales e ‘influencers’ de todo tipo cautivados por su estabilidad, su riqueza petrolera y su lujo sin techo. Ahora se intenta controlar el relato, así como la información...