
Esperanza Aguirre entrevista a Daniel Lacalle en The Objective y el resultado es el previsible: toda una ristra de idioteces que se ríen mutuamente. Es difícil destacar cual es la mayor idiotez, pero en lo referente a Groenlandia y Rusia han dejado el listón muy alto: Groenlandia sólo tiene una frontera terrestre testimonial con Canadá (Isla de Hans) y marítima sólo con Canadá e Islandia, estando el territorio ruso más cercano a más de 1.000 km (alguna isla ártica). Y lo que se refiere a que Rusia podría perforar lateralmente para llegar al petroleo de Groenlandia es ya delirante.

Luego Lacalle se quiere dar de enterado con lo que China ha construido un megaeropuerto en Groenlandia, pero es como el que ha oído campanas y no sabe donde: es verdad que una empresa china presentó oferta para construirlo, pero se retiraron del proyecto y acabó siendo llevado a cabo por los gobiernos de Groenlandia y Dinamarca.
Los niños se entretenían adivinando animales en las sombras que proyectaba el fuego sobre la roca cuando la madre irrumpió en la cueva.
—A dormir. —les dice con dulce severidad.
—¡Nooo! ¡Cuéntanos otra vez la historia de nuestros antepasados!—lloriquean a dúo los críos.
—¡Tsss! —La mujer emite su hastío antes de comenzar con voz solemne— . Dicen los sabios que venimos de una civilización maldita. Los Homo interitus eran tan estúpidos que se destruyeron a sí mismos. Primero pudrieron el suelo que les alimentaba, después intoxicaron el agua que les daba vida, luego llenaron el aire de veneno y, finalmente, enfermaron de odio y se aniquilaron los unos a los otros. Cuando llegó la Guerra Definitiva solo unos pocos sobrevivieron escondidos bajo la tierra…
—¿Y a nosotros, mamá, nos ocurrirá lo mismo? —balbucea, aterrado, el más pequeño—. ¡Por supuesto que no! Nosotros somos más listos, sabremos aprender del pasado...
menéame