Era su 1ª vez en aquel restaurante. Entró.
“¿Mesa para 1?” preguntó el camarero.
“Me acompañarán 2 personas más”, dijo él.
“Mesa para 3 entonces. Sígame. ¿Alguna bebida mientras espera?”.
“Pediré con ellos, no serán más de 5 minutos”.
O eso esperaba. Había desayunado a las 8, así que a las 13 horas su estómago ya rugía. Pero recordaba que cuando habló el día anterior con su colega, sobre las 21 horas, él le había dicho que cogerían el 34. Y con los autobuses nunca se sabe. Recordaba haber esperado 55 minutos al suyo en cierta ocasión.
Aprovechó para ojear el Marca. Nueva remontada del Madrid, en el 89. Y en tenis, victoria de Alcaraz en apenas 144 minutos. Entonces llegaron.
“¡Señor Fibonacci!”, saludó.
“Me alegro de verle. Le presento a mi mujer, Áurea. Sentimos el retraso”.
“Oh, descuide, estuve entretenido, no hay tema como el de su sucesión”.
Estaban un francés, un inglés y un alemán sin tema para la noche...
—Mon Dieu —suspira el francés—. ¿A que no sabéis por qué el tema británico es como el fish and chips? Porque siempre viene envuelto en papel de periódico, frío y con cara de circunstancias.
El inglés carraspeó y el alemán frunció el ceño sin enterarse.
—Indeed —contestó el inglés y siguió con la broma—. ¿Y sabéis por qué los franceses practican tan bien el coitus interruptus? Porque están acostumbrados a retirarse a tiempo.
—Ach so —contestó el alemán, que no sabía de qué iba el tema—. Effizienz über alles: empezamos a las 7:00, terminamos a las 7:03, y a las 7:04 estamos rellenando el formulario de satisfacción por triplicado.
Llegó el español y al oírlos soltó:
— ¿A que no sabéis quién tiene tema esta noche con la del quinto?
Hipótesis: Dios existe y es Todopoderoso. Entonces todo lo que existe en el Universo y en esta Tierra, y todo lo que ocurre en el Tiempo, pasado, presente y futuro, ha de ser necesariamente Perfecto. Incluso los actos "malos" de las personas y las cosas "malas" que ocurren por "azar". Según la hipótesis todo debe tener un propósito divino, desde lo más nimio e insignificante hasta las cosas más grandiosas...
menéame