Tras escuchar el discurso de Trump de esta noche, aparte de reafirmarme en mi idea previa de que estamos en manos de un pirado y cuatro genocidas, he llegado al convencimiento de que eso que llaman el Occidente global no tiene capacidad para manetner dos guerras a la vez.
El problema se puede contemplar desde muchos ángulos, desde el petróleo y la energia hasta la simple producción de misiles: no podemos estar en guerra a la vez en los dos escenarios petrolíferos principales y no podemos alimentar, con el complejo militar actual, las necesidades de misiles de ambos escenarios, menos aún con el veto de China la exportación de determinados minerales críticos.
Así las cosas, o se acaba la guerra de Irán en cuestión de días, o se abandona a su suerte a Ucrania, para aliviar el otro frente. Y dadas las circunstancias, parece que se va a a elegir la segunda opción, aunque sólo sea por una mera cuestión de cálculo. ¿Se puede vencer a Irán? Se puede, aunque lleve meses. ¿Se puede vencer a Rusia? No parece que ese objetivo sea factible a corto plazo, y no parece que los ucrnianos vayan a recuperar el territorio perdido la semana que viene. Lo que no se puede es mantener las dos guerras al mismo tiempo, y Europa parece que lo ha comenzado a comprender, cerrando el espacio aéreo a los aviones americanos al tiempo que niega la crítica financiación a Ucrania.
En el escenario actual, parece que vamos camino de un tratado de paz, el que sea, con Rusia, para restablecer el flujo de gas y petróleo, mientras sigue cerrado el estrecho de Ormuz y se reparan las infraestructuras destruidas en una guerra que ni ha acabado ni sabemos cuando lo va a hacer.
Existe, por supuesto, otra opción: seguir cada uno a lo suyo, empecinados en mantener ambos frentes, porque esto o porque lo otro, y lanzarnos al vacío con una piedra atada al cuello. Sabiendo quién nos gobierna, tampoco podemos descartarlo.
¿Cómo arreglar el drama de una botella que ya no da pa más?

Aquí está la pobre víctima, fruto del abandono.
Para arreglarla metí una cucharada sopera de arroz, una de bicarbonato y un chin de jabón.
Todo ello con muuuy poca agua, lo suficiente para que fluya.
Una vez hecho esto, batir. Como si la vida te fuera en ello. Y cuando crees que ya está bates más.
Vacías el contenido y la dejas debajo del grifo que llene y se vaya todo el jabón y demás.
Yo para desaguar rápido hago efecto coriolis que acabas dos segundos antes.
La lavas por fuera y chim pum.

Botellas arregladas.
A las de cerveza (que ahora son de agua) para limpiar las tapas las meto en lejía y luego las lavo con jabón.
menéame