Una de las cosas más fascinantes del debate político actual es el retrato que algunos hacen cuando hablan del hombre de "derechas". No tanto por lo que dice ese hombre, sino por la extraordinaria cantidad de ideas contradictorias que parece sostener al mismo tiempo.
Aparentemente este sujeto es simultáneamente liberal radical y fascista. Cree en el individualismo absoluto, pero también en el colectivismo identitario. Defiende el capitalismo salvaje, aunque curiosamente también es nazi (una ideología que históricamente fue profundamente anticapitalista en su retórica económica)
En ocasiones también es libertario, lo que implica una desconfianza profunda hacia el Estado. Pero, al mismo tiempo, se supone que sueña con un Estado totalitario.
Sin duda es un hombre increíblemente versátil. Un tipo capaz de sostener a la vez posiciones económicas incompatibles, teorías del poder mutuamente excluyentes y modelos de organización social que no pueden coexistir en el mismo universo lógico.
Sin duda estamos ante un prodigio filosófico. Un hombre capaz de ser al mismo tiempo colectivista y ultraliberal, estatista y antiestado, corporativista y libremercadista.
Quizá el misterio no esté en ese supuesto personaje sino más bien en la necesidad de imaginarlo así. Cuando todas las posiciones que uno desaprueba se fusionan en una sola etiqueta, el debate deja de ser un intercambio de ideas y se convierte en algo más sencillo: una categoría donde cabe todo. Cuando todo cabe en una misma palabra, la palabra acaba significando muy poco.
También podemos hacer lo mismo con el comunista socialdemócrata que a su vez es independentista; que es colectivista pero a su vez se obsesiona con tener una identidad única.
Con tanta caricatura al final parece que estamos en un circo.
No participo activamente en esta comunidad, pero conozco más o menos su funcionamiento. Desde mi punto de vista, uno de los grandes activos infrautilizados de Menéame no es su contenido, o su comunidad o sus polémicas. Es su karma.
Durante años, entiendo que el karma ha funcionado como un sistema de reputación informal. Pero desde un punto de vista financiero esto representa una oportunidad desaprovechada. Si el karma nos refleja expectativas sobre la calidad futura de un usuario (sus comentarios, noticias, artículos...) , entonces es perfectamente posible crear un mercado de derivados basado en karma. Calma. Entiendo el optimismo.
La mecánica sería muy sencilla. Cada usuario se convierte en un activo negociable y los participantes del mercado pueden comprar o vender contratos de futuros sobre su karma. Si alguien cree que cierto usuario va a recibir muchos negativos en un debate político particularmente controvertido (con cebolla vs. sin cebolla) , entonces puede abrir una posición corta.
Os pongo un ejemplo. Un usuario con historial de comentarios controvertidos aparece en un hilo sobre impuestos al sol. Los inversores más experimentados anticipan un desplome inmediato de su karma por lo que abren posiciones bajistas. Sólo minutos después, el comentario llega a −120. El mercado liquida el contrato y los especuladores obtienen beneficios. Evidentemente, Menéame se lleva su comisión.
Del mismo modo, los usuarios con mejor reputación podrían convertirse en activos estables. Sería algo así como bonos del tesoro del ecosistema Meneante. Sus comentarios normalmente generan karma positivo con gran previsibilidad lo que permitiría construir carteras diversificadas de reputación. Este sistema presenta varias ventajas económicas claras que voy a explicar:
Primero) introduce liquidez en el sistema de karma permitiendo que los usuarios transformen reputación en valor económico indirecto.
Segundo) incentiva el análisis profundo del comportamiento de Menéame. Aparecerían analistas especializados en tormentas de negativos, ciclos de "trolleo" o burbujas de popularidad.
Tercero) abre la puerta a instrumentos financieros más avanzados. Por ejemplo opciones sobre karma, swaps de reputación o incluso fondos indexados que sigan el rendimiento medio de los usuarios más controvertidos.
Sin duda el sistema también implicaría ciertos riesgos. Un ataque coordinado para hundir el karma de un usuario podría generar volatilidad extrema en el mercado. Pero esto no sería un problema técnico sino la prueba de que Menéame ha alcanzado finalmente la sofisticación de los mercados financieros modernos. Mentalidad "de tiburón".
Si Wall Street puede convertir hipotecas en derivados complejos entonces Menéame debería ser perfectamente capaz de convertir debates ridículos en instrumentos financieros.
Antes de nada, que conste que esto es sólo una especulación personal.
Me pregunto: ¿qué habría ocurrido si España hubiese permitido el uso de Morón y Rota para atacar a Irán? Que posiblemente en estos momentos los sujetos más abyectos del PP, Vox, Junts y compañía estarían rezando para que algún chalado fundamentalista se metiera en un tren, un metro, un avión o un supermercado con un cinturón de explosivos y causara una masacre. Sería un regalo para ellos, un motivo de mezquina alegría por varias razones:
En fin, no sé por qué escribo esto, es una reflexión fútil. Ojalá tuviéramos en España unos partidos de derecha que fueran decentes, inteligentes y honrados. Una oposición digna, y no esta gente sacada del fondo del cubo de basura de Steve Bannon. Ya digo que todo este artículo es pura opinión personal, pero lo triste es que podría apostarme el salario con confianza a que la realidad sería muy parecida.
Pongo ya la alerta: Artículo chorras!!!

Hace tiempo leí que tenemos más capacidad para imaginar y creer en un apocalípsis que el fin del capitalismo...
Al caso, imagino que, muchos jugamos a imaginar como sería ese apocalípsis, zombis? Alienígenas? Invierno nuclear?
En ese juego todas y todos tenemos teorías de que hacer. Los grandes millonarios dejaron de jugar y se crearon sus búnkeres algunos pobres también, como los que aprenden a hacer fuego con palillos de orejas y doritos y tienen un almacén de latas.
La pregunta, la chorrada y visto el panorama actual no tan descabellada pregunta: y tu que harias?
menéame