La guerra provoca la subida de precios del petróleo, del gas y dispara los costes de vida para todo el mundo. Estamos viendo bombardeos a plantas petroleras, la mayor planta de Gas del mundo y el impacto en el precio de subidas del 10% en pocos segundos, en estas materias.
El gasoleo a 2 euros en muchas estaciones, camioneros diciendo que no sale rentable algunos trabajos por el alza en los carburantes. La inflación se dispara y lo pagamos todos.
A su vez los satélites de Israel en cada país, los agentes pagados por el mossad, que según cuentan algunos han tenido retrasos en los pagos este mes y por eso andan algo callados, tiran mensajes sobre los precios que señalan a los estados y su recaudación por impuestos.
Todos los países la extrema derecha sionista tira el mismo mensaje: ¡El precio sube! ¡Bajen impuestos! de manera coordinada. Enfrentando al ciudadano con hacienda en vez de con quién provoca el conflicto.
A su vez dicen que durará unas 3 semanas más, si los gobiernos bajan los impuestos de manera permanente para aliviar la crisis energética y de inflación, ¿Qué pasa en 1 mes? que todo vuelve a ir bajando de precio, no tanto como debería, pero baja de precio y la recaudación del estado disminuye ya que bajó los impuestos.
¿Qué permite esto? Pues que el hueco que deja de ocupar el estado de cualquier país por esa menor recaudación, lo ocupen empresas. Y ya estamos viendo los correos de Epstein cómo comentan dónde hay hueco para hacer dinero, o cómo hacen dinero hundiendo los mercados con posiciones cortas.
La historia es cómo suben los precios y luego los influencers de extrema derecha financiados por Israel presionan para que se bajen impuestos y reducir el tamaño del estado. Que si se reduce, permite que Israel y EEUU tengan más capacidad económica en comparación con el resto de países que van a recortar su recaudación.
Un golpe a todo el mundo.
Acabo de tener una, entre curiosa y surrealista, conversación con mi peluquero. Según sus "fuentes" el dinero recaudado para los damnificados de la DANA se lo han quedado los "golfos del gobierno". Ha insistido cariacontecido y con una inocultable indignación en sus gestos, que han desaparecido 20 millones de euros y nadie sabe dónde están.
Pillado en renuncio, al no estar muy al tanto de los antecedentes, le empiezo a argumentar.
-Me extraña, ¿sabes por qué? Porque la primera que reclamaría su gestión sería la propia comunidad autónoma.-
-Pues lo puedes ver en Internet.-
-No sé, pero eso es mucha pasta como para que la oposición no hubiera salido en tromba contra el gobierno.-
Bien, estaba bastante picado por la curiosidad y me he puesto a indagar un poco, así como perder el tiempo de una forma bastante ignominiosa, para ver qué sacaba en claro para así poder determinar si la información de la que disponía este hombre podría ser una reinterpretación de muchos hechos, algunos un tanto confusos, deliberadamente publicados por medios como El Debate y The Objetive, así como El Plural.
Sintetizando, ha habido dos cantidades distintas recaudadas por cauces administrativos y reglados.
El primero de 12-13 M€ recaudados y gestionado por la Generalitat en la cuenta oficial abierta por el gobierno de Carlos Mazón.
El segundo de aproximadamente 30 M€ recaudados y gestionados Gobierno Central.
Fuentes como Newtral o Maldita aclaran que el dinero no ha "desaparecido", sino que los procesos de fiscalización administrativa son extremadamente lentos, lo que genera una percepción de falta de transparencia.
Obviamente, El Plural ha insistido con el inicial oscurantismo de la Generalitat y El Debate y The Objetive se han cebado con la elafantiásica demora sobre la transparencia y origen de los fondos por parte del Gobierno Central.
Hay una tercera pata en esta reinterpretación particular de nuestro protagonista del dinero recaudado y creo que aquí es donde está la clave de la obtusa percepción de este buen hombre.
Hay organización, La Revuelta, de ideología ultraderechista y vinculada directamente con Vox, que SÍ ha metido mano en la caja del dinero que recaudó supuestamente para los daminificados. Existiendo grabaciones documentadas de algunos de sus miembros afirmando que, de los cientos de miles de euros recaudados, (es una estimación sin confirmar), gran parte se lo quedaron, no para ayudar a los damnificados, sino para uso propio.
Al parecer, mi estimado peluquero, demostrando un extraordinario ejercicio de creatividad y, probablemente, asaeteado por su intenso sesgo regre, ha reorganizado los datos anteriores en su base de datos mentales con el resultado de elaborar una buena mélange de ideas propias en el que el principal protagonista del montante desaparecido eran los golfos del gobierno, a los que habría que echar cuanto antes. Cuando en realidad, si ha habido unos auténticos golfos, han sido los niñatos neofascistas de esa organización vinculada con el partido verde.
Así de bien gestionadas están las molleras del personal.
Esta frase, atribuida comúnmente a Fredric Jameson o Slavoj Žižek, fue popularizada por Mark Fisher, donde describe el "realismo capitalista".
Estoy leyendo su libro Realismo Capitalista. ¿No hay alternativa? y me he dicho de compartir algunos fragmentos iniciales, por no alargar mucho el artículo:
—El pasado se repite una y otra vez bajo la forma de la nostalgia y la retromanía.
—¿Y si los desórdenes en la memoria tan comunes en la juventud no fueran sino la consecuencia de una parálisis en el sentido de la temporalidad y la sensación de estar viviendo dentro de un presente continuo sin comienzo ni fin, día tras día?
—Una cultura que solo se preserva no es cultura en absoluto.
—La ideología capitalista en general, según Žižek, consiste justamente en la sobrevaloración de la creencia en el sentido de una actitud subjetiva interna, distinta de las creencias que manifestamos en nuestra conducta.
—Lo que debemos tener en mente es tanto que el capitalismo es una estructura impersonal hiperabstracta como que no sería nada sin nuestra cooperación.
—Al buscar que una parte de las ganancias de las ventas de los productos particulares se destinen a buenas causas, Product Red encarna la fantasía de que el consumismo occidental, lejos de estar intrínsecamente implicado en la desigualdad global sistémica, puede más bien contribuir a resolverla. Lo único que tenemos que hacer es comprar los productos correctos.
—Solo hay que observar el establecimiento de zonas culturales «alternativas» o «independientes» que repiten interminablemente los más viejos gestos de rebelión y confrontación con el entusiasmo de una primera vez. «Alternativo», «independiente» y otros conceptos similares no designan nada externo a la cultura mainstream; más bien, se trata de estilos, y de hecho de estilos dominantes, al interior del mainstream. Nadie encarnó y lidió con este punto muerto como Kurt Cobain y Nirvana. En su lasitud espantosa y su furia sin objeto, Cobain parecía dar voz a la depresión colectiva de la generación que había llegado después del fin de la historia, cuyos movimientos ya estaban todos anticipados, rastreados, vendidos y comprados de antemano. Cobain sabía que él no era nada más que una pieza adicional en el espectáculo, que nada le va mejor a MTV que una protesta contra MTV, que su impulso era un cliché previamente guionado y que darse cuenta de todo esto incluso era un cliché. El impasse que lo dejó paralizado es precisamente el que había descripto Jameson: como ocurre con la cultura posmoderna en general, Cobain se encontró con que «los productores de la cultura solo pueden dirigirse ya al pasado: la imitación de estilos muertos, el discurso a través de las máscaras y las voces almacenadas en el museo imaginario de una cultura que es hoy global».[ 2] En estas condiciones incluso el éxito es una forma del fracaso desde el momento en que tener éxito solo significa convertirse en la nueva presa que el sistema quiere devorar. Pero la angustia fuertemente existencial de Nirvana y Cobain, sin embargo, corresponde a un momento anterior al nuestro y lo que vino después de ellos no fue otra cosa que un rock pastiche que, ya libre de esa angustia, reproduce las formas del pasado sin ansia alguna. La muerte de Cobain confirmó la derrota y la incorporación final de las ambiciones utópicas y prometeicas del rock en la cultura capitalista. Cuando murió, el rock ya estaba comenzando a ser eclipsado por el hip hop, cuyo éxito global presupone la lógica de la precorporación a la que me he referido antes. En buena parte del hip hop, cualquier esperanza «ingenua» en que la cultura joven pueda cambiar algo fue sustituida hace tiempo por una aceptación dura de la versión más brutalmente reduccionista de la «realidad».
Para que conste, el presidente de los Estados Unidos afirma simultáneamente que ha ganado la guerra, que actualmente la está ganando, que necesita ayuda para ganar la guerra y que no necesita ayuda para ganar la guerra. Todo para destruir el programa nuclear que afirma haber destruido el año pasado.”
Daranctenus.
menéame