
Siempre se ha analizado la economía española a través de grandes agregados macroeconómicos como la productividad, el sector inmobiliario, el turismo o el mercado inmobiliario. Sin embargo, creo que existe una institución económica cuya importancia para el sistema rara vez recibe la atención académica que realmente se merece. Por supuesto, hablo del bar español.
Lejos de ser nada más que un lugar donde se sirve café/cerveza/cacaolat, el bar español funciona como una microeconomía compleja donde interactúan mecanismos como precios, capital social, coordinación informal y externalidades positivas.
Mirándolo desde el punto de vista de organización industrial, el bar español opera en un mercado que se caracteriza por lo que llamaré competencia monopolística altamente localizada. Es decir que cada bar ofrece más o menos lo mismo (café, cerveza, tapas) pero introduce elementos que los diferencian:
¿El resultado? Ua densidad de establecimientos extraordinariamente alta. En muchas ciudades españolas existe casi un bar por cada pocos cientos de habitantes lo que genera uno de los ecosistemas hosteleros más competitivos del mundo.
Luego, esta competencia intensa produce un fenómeno curioso que es que los márgenes son relativamente bajos, pero el volumen de interacción social es extremadamente alto.
Aunque los precios son evidentes el bar opera parcialmente bajo un sistema híbrido entre lo que llamamos mercado monetario y economía relacional.
Os pongo un ejemplo:
Estas microtransacciones generan una forma de capital social acumulado donde la fidelidad de Eusebio sustituye parcialmente a la rigidez de precios.
A mi parecer uno de los mecanismos económicos más interesantes del bar es el multiplicador del café.
Eusebio entra al bar para tomarse un cafecito rápido antes de ir al bingo. Sin embargo, la interacción social genera una probabilidad elevada de que ese cafecito inicial desencadene otras actividades:
El gasto inicial de 1,50€ puede transformarse fácilmente en un consumo total varias veces superior. Desde un punto de vista keynesiano el café actúa como shock de demanda inicial.
El bar también produce lo que llamaré externalidades positivas difíciles de cuantificar. Me refiero a que el bar tambiñen tiene otras funciones como:
En barrios pequeños, Celedonio (el camarero) puede poseer un conocimiento extraordinario sobre la vida económica del entorno, incluyendo trabajo, alquileres o cambios demográficos (una familia de "pakis" se ha mudado al piso de enfrente).
Quizá el aspecto más fascinante del bar español es su capacidad para resistir a lo que sea. A pesar de crisis económicas, cambios en las leyes y transformaciones urbanas, o incluso el pasar a ser controlado por Zhong Guo, el modelo "bar español" ha demostrado una capacidad notable para adaptarse. Esto implica qque su función económica no es sólo cuestión de carajillos, sino la oferta de un espacio social de interacción económica informal.
Desde un punto de vista exclusivamente económico el bar español puede verse como una institución híbrida que combina el mercado, el capital social y coordinación del barrio.
Luego en cuanto a eficiencia social pocos espacios concentran tantas transacciones económicas, informativas y sociales en tan pocos metros cuadrados.
Al final cualquier análisis serio de la economía española debería reconocer una realidad incómoda para muchos modelos macroeconómicos. ¿Que realidad? Pues que parte significativa del tejido económico del país se organiza alrededor de una barra de acero inoxidable y una cafetera que no se limpia desde que Vicente del Bosque dejó el Real Madrid.
Cuando los economistas aplicamos teoría de juegos a la guerra solemos escoger ejemplos clásicos como la Guerra Fría. Pero a veces los casos más interesantes son aquellos donde el conflicto es tan improbable que el análisis estratégico termina revelando algo sobre la naturaleza misma de los Estados.
Andorra y Nepal. Digamos que entran en guerra porque Nepal compró 1 millón de DVDs a Andorra en 2002 y nunca le llegaron.
A primera vista ya se observa un pequeño detalle. Andorra tiene unos 80.000 habitantes y Nepal ronda los 30 millones. Desde el punto de vista puramente demográfico la guerra parece poco equilibrada. Sin embargo la teoría de juegos rara vez se reduce solo a población / tamaño.
El primer obstáculo estratégico es bastante simple es que los dos países están separados por medio planeta. No sé si sabéis donde está Nepal pero mínimo hay que pillar el bus. Esto introduce lo que en economía llamaríamos un coste de transacción brutal. Para que Nepal invadiera Andorra tendría que ser capaz de proyectar fuerza militar a miles de km atravesando varios países.
Para Andorra el problema es aún más interesante porque su ejército básicamente no existe. Esto genera una situación curiosa donde ninguno de los dos países tiene una forma razonable de iniciar la guerra sin resolver antes un número considerable de problemas logísticos.
Aquí aparece el elemento que considero muy interesante. Aunque Nepal es bastante más grande Andorra tiene una renta per cápita muy superior porque es una economía basada en turismo, servicios financieros y comercio. Andorra no tiene ningún incentivo racional para entrar en guerra con nadie porque su principal activo es precisamente la estabilidad.
Nepal, por su parte, tampoco tiene incentivos claros a pesar del lío con los DVDs. Incluso si hipotéticamente pudiera conquistar Andorra el beneficio económico sería muy poco comparado con los costes de vengarse.
Si simplificamos el problema a un juego con dos estrategias (liarla o no liarla) la matriz sería algo así (he intentado hacer una captura del excel):

La conclusión es bastante clara. Lo mejor es no liarla.
Además está el tema de la reputación porque un microestado como Andorra depende mucho de su imagen de estabilidad por lo que meterse en una guerra sería un enorme problema económico para su principal industria que es el turismo.
Nepal tampoco tiene muchos incentivos. Es mejor resolver la deuda de otras maneras además de que a día de hoy poco van a usar los DVDs.
Desde el punto de vista de teoría de juegos una guerra Andorra vs. Nepal es un ejemplo de guerra dominada por la irracionalidad estratégica porque los costes serían enormes, los beneficios prácticamente cero y los obstáculos logísticos dignos del medievo.
En economía existe un concepto llamado equilibrio trivial. Hay situaciones donde la mejor estrategia de todos los jugadores es simplemente no hacer nada.
menéame