¿Querémos recuperar Menéame? Realicemos menos envíos de actualidad que sólo crean alarmismo, y más relacionados con cultura, curiosidades, ciencia, artículos largos... lo que sea, mientras no esté relacionado con una información que bien podría realizar los medios de comunicación actuales, al servicio de unos intereses. No seamos como ellos.
Eso incluye, lo principal, dar menéo sólo a envíos que no sean de este tipo. Cualquier envío que huela a algo que podría publicarse en Twitter/X, fuera. No repitamos ese patrón. No entremos en el terreno donde habita la ideología menos tolerante.
Luego, que el envío no sea de una calidad suprema es otra historia, pero al menos no será un envío que cree polarización, discusiones, ataques y, sobre todo, no siga el juego del Internet actual donde se pretende provocar y mantenernos en una línea nada sana. Somos conscientes del juego de ciertos poderes y aun así seguímos la corriente. ¿Por qué?
El cambio no depende sólo de los administradores, también de nosotros como usuarios.
Ya me entendéis, menos política y actualidad de usar y tirar que a las horas has olvidado. La clave es ir en contra de la forma habitúal de dar información que hay hoy en día. Nos quejamos de ese tipo de noticias, pero bien que entramos a comentar para quejarnos sobre ello. Pues ni un comentario ni mirada deben recibir. El troll/mal/usuario polémico sigue existiendo porque le hacemos caso.
Fuera noticias y más artículos, por ejemplo. Existen entrevistas, reportajes, curiosidades, ciencia, humor por el humor. Si es de lectura extensa, mejor, porque significa que no sigue el patrón actual de los medios y las redes sociales. Además, que leer en profundidad sobre un tema siempre es mejor que leer sobre un tema en unos pocos párrafos, donde te quedas en la superficie y al rato olvidas que has leído.
¿Qué envíos recuerdas de la última semana? Prueba a recordar también algún envío que sí ha hecho poso en tu mente durante el tiempo que lleves como usuario.
Un saludo.
Hace unos 7 dias fue portada, diria que en casi todo el mundo, que los israelies habian destruido una estatua de Jesucristo en Debel.
Indignacion!!! Herejia!!!!
Hace 2 dias era noticia, nuevamente, que cascos azules italanos habian restituido la estatua de Jesucristo.
Hace 2 dias, en el mismo pueblo, Debel, bulldozers israelies destrozaban una instalacion solar que suministraba energia al pueblo asi como a la estacion de agua.
Lo unico que he encontrado ha sido esto (un reel verificado de una agencia de noticias turca) www.instagram.com/reel/DXkMadNDiwo/
Me imagino a los directores de informativos meditando sobre que informar "¿Religion a genocidio?"
Sigo leyendo de vez en cuando la afiirmación de que dato mata a relato, y casi recuerdo con ternura los tiempos en que se discutía si esto era así o no.
Quien escribe semejante cosa suele ser una persona de entre cincuenta y sesenta años que quiere decir que la verdad se comprueba mediante fuentes, aportando datos, y dejando a un lado la palabrería, porque las palabras mienten pero los números no. Esta idea, de un infantilismo y una ingenuidad conmovedoras, se ha ido desechando progresivamente a medida que todos hemos aprendido, en nuestras carnes, que la única manera solvente de mentir es con datos, que debatir sobre las fuentes es tan inútil y sesgado como debatir sobre las consecuencias de algo, y que los números son tan venenosos o más que las palabras, y más fáciles de adulterar, además.
Y encima, para colmo, la era de la inteligencia artificial aporta un nuevo significado negativo a esa frase. Porque si para los viejos "dato mata relato" apuntaba a una tontería humanista, para los más jóvenes señala a una amenaza totalitaria.
Hoy, "dato mata relato" indica la evidencia de que ya no vale la pena debatir nada, porque el imperio del big data y la inteligencia artificial toma las decisiones, también las políticas, al margen del debate público. Hoy, el dato mata al relato cada vez que una gran compañía como Palantir reúne datos sobre nuestras vidas para abular nuestros relatos sobre ellas. Hoy dejan de importar los relatos en cuanto ineficientes, incapaces de moldear la realidad, para dejar este poder a los datos, los que reúnen sobre nosotros, los que sobre nosotros modelizan, en un acto de control y desocializacion.
El dato mató al relato, sí. Pero el relato era nuestro y el dato no lo es. Hemos pasado de granjeros a ganado. Un detalle insignificante, vaya.
menéame