Vamos con una algo más difícil, porque parece que se os da de maravilla identificar calvas. Algunos la habréis visto sin ser conscientes de ello durante decenas e incluso cientos de horas, pero no os habéis dado cuenta porque la "versión" que habéis visto es la digitalizada...

Con más motivos para ganarse el apodo que Martínez-Almeida, contribuyó enormemente a provocar una guerra absurda. ¿Sabes quién es?

1- Cualquier percepción de dinero público sin contraprestación que reciba alguien que no sea yo será considerada una paguita.
El hecho de dar esas paguitas es profundamente antipatriótico y corrupto.
Su existencia es una conspiración para perjudicarme.
2- Cualquier percepción de dinero público sin contraprestación que reciba yo será considerada una subvención, prestación o ayuda.
El hecho de no darme esa prestación es profundamente antipatriótico y corrupto.
Su ausencia es una conspiración para perjudicarme.
Yo, como el juez García-Castellón, también os amenazo: seguiré poniendo estos artículos mientras los sigáis leyendo. Que me lleva cinco minutos.
García-Castellón se ha mostrado muy ofendido con quienes hablan de lawfare o prevaricación judicial. De hecho, llegó a decir que si alguien cree que un juez prevarica, que presente denuncia. Como no queremos disgustar al magistrado jubilado, vamos a hacer otra cosa: no decir que prevaricó, sino imaginar qué decisiones alternativas habría podido tomar para que ningún malpensado dudase jamás de su imparcialidad.
García-Castellón se hizo fama de azote de algunos poderosos en su primera etapa en la Audiencia Nacional, con casos como Banesto o Jesús Gil. Después pasó muchos años como juez de enlace en Francia e Italia y regresó en 2017 al Juzgado Central de Instrucción número 6 para heredar algunas de las causas más sensibles de la política española: Lezo, Púnica, Villarejo, Kitchen, Dina, Podemos y Tsunami Democràtic.
Prompt:
Actúa como asesor legal de apariencia de imparcialidad judicial. Analiza las decisiones más polémicas del juez Manuel García-Castellón en causas políticamente sensibles. Para cada caso, no afirmes que haya cometido delito alguno. Indica únicamente qué decisión tomó y qué alternativa procesal, perfectamente legalista, garantista y prudente, habría podido adoptar para que ningún ciudadano escéptico dudase de su voluntad de buscar la verdad caiga quien caiga.
Y el resultado es bastante didáctico.
Decisión polémica:
Decisión alternativa perfectamente legalista:
Decisión polémica:
Decisión alternativa perfectamente legalista:
Decisión polémica:
Decisión alternativa perfectamente legalista:
Decisión polémica:
Decisión alternativa perfectamente legalista:
Decisión polémica:
Decisión alternativa perfectamente legalista:
Decisión polémica:
Decisión alternativa perfectamente legalista:
Decisión polémica:
Decisión alternativa perfectamente legalista:
Decisión polémica:
Decisión alternativa perfectamente legalista:
El problema no es que todas esas decisiones sean necesariamente ilegales. El problema es que, vistas juntas, obligan a una pregunta muy sencilla:
¿Qué habría pasado si García-Castellón hubiera aplicado siempre la misma intensidad investigadora, el mismo escepticismo y la misma prudencia, afectara el caso al PP, a Podemos o al independentismo?
Porque algunos jueces no necesitan ser prevaricadores para que sus decisiones parezcan escritas por un guionista con demasiada militancia ambiental.
No le llamaré prevaricador.
Le llamaré juez.
Y en España, a veces, eso ya dice bastante.
Estos días vi rulando por Instagram un vídeo de una petarda muy enfadada porque decía que tenía que pagar a hacienda un 40%. Que si ladrones, que si vivir del cuento, que si no sé qué. Un 40%, así, redondo. Un 40% de vete a saber cuánto y de qué conceptos. Antes que el vídeo original vi los típicos de reacciones, y por lo visto la niñata es una rentista.
Uno de los comentarios era del clásico autónomo cuñao -fitness coach según su perfil- diciendo que los autónomos son esclavos del trabajo, que tienen que pagar no sé cuánto para malvivir y que otros vivan de ayudas. Le respondí que si tanto sufre, que deje el negocio y que pida esas ayudas. Por lo visto para él mi respuesta fue mediocre. Un latinoamericano que de todos los países prósperos y libres a los que podía haber ido, eligió este infierno que es España.
Hoy vi por LinkedIn al típico que te ayuda a mejorar tu marca personal con un post que pretende ser graciosete diciendo que Hacienda te quita la mitad de lo que ganas (o facturas, pretendía decir una cosa pero ni él mismo se aclaró).
A nadie le gusta pagar impuestos, yo no los pago con alegría. A veces me encabrono viendo como algunos despilfarran en gilipolleces el dinero recaudado, no digamos ya robándolo. Hace unos cuantos años ya, una familiar mía pilló cáncer. Le ponían unas inyecciones que decía que costaban 300 euros cada una, no sé cuántas le tuvieron que poner. Eso aparte de otros tratamientos, cirugías y estancia prolongada en el hospital. Evidentemente no pagó un duro y no tuvo que hacerse narcotraficante. Le dieron la incapacidad permanente y una pensión. Ahí sigue dando guerra bastantes años después.
Además de ser una de las calvas más admiradas en Menéame (o eso parece)... ¿Quién será?

menéame