Porque, mmm, son las cosas que hace Dios. Zí, zí. Te da claridad mental, que es como lavarse la frente con Fairy, pero menos.

Sigo leyendo de vez en cuando la afiirmación de que dato mata a relato, y casi recuerdo con ternura los tiempos en que se discutía si esto era así o no.
Quien escribe semejante cosa suele ser una persona de entre cincuenta y sesenta años que quiere decir que la verdad se comprueba mediante fuentes, aportando datos, y dejando a un lado la palabrería, porque las palabras mienten pero los números no. Esta idea, de un infantilismo y una ingenuidad conmovedoras, se ha ido desechando progresivamente a medida que todos hemos aprendido, en nuestras carnes, que la única manera solvente de mentir es con datos, que debatir sobre las fuentes es tan inútil y sesgado como debatir sobre las consecuencias de algo, y que los números son tan venenosos o más que las palabras, y más fáciles de adulterar, además.
Y encima, para colmo, la era de la inteligencia artificial aporta un nuevo significado negativo a esa frase. Porque si para los viejos "dato mata relato" apuntaba a una tontería humanista, para los más jóvenes señala a una amenaza totalitaria.
Hoy, "dato mata relato" indica la evidencia de que ya no vale la pena debatir nada, porque el imperio del big data y la inteligencia artificial toma las decisiones, también las políticas, al margen del debate público. Hoy, el dato mata al relato cada vez que una gran compañía como Palantir reúne datos sobre nuestras vidas para abular nuestros relatos sobre ellas. Hoy dejan de importar los relatos en cuanto ineficientes, incapaces de moldear la realidad, para dejar este poder a los datos, los que reúnen sobre nosotros, los que sobre nosotros modelizan, en un acto de control y desocializacion.
El dato mató al relato, sí. Pero el relato era nuestro y el dato no lo es. Hemos pasado de granjeros a ganado. Un detalle insignificante, vaya.
No soy ni pretendo ser activo en cuanto a la lluvia de ideas de cómo se podría mejorar menéame, no soy creativo ni ingenioso para ello ni me he planteado serlo.
Hace tiempo no obstante que se viene comentando, casi desde el inicio, que los subs eran territorio semimuerto con muy poca actividad. Posteriormente se hicieron cambios que creo que han beneficiado su desarrollo, han evitado su declive y más recientemente parece que están experimentado un tirón por parte de muchos usuarios.
No obstante, da la impresión de que sigue siendo territorio ignoto de los usuarios anónimos y usuarios 'casuals' que pueblan menéame y que dan el grueso de votos cuando los meneos alcanzan la portada.
Es por ello que le he pedido ayuda a la IA, dado que no soy diseñador gráfico, para que me ayude a plasma cómo podría remodelarse algo la portada para dar mayor visibilidad a los subs.
1. La doble pestaña
Esta primera es una idea mía que le he pedido a una famosa IA que me reproduzca. Consistiría en crear una doble pestaña en la parte superior de la portada: una a la izquierda para la portada general y una segunda a la derecha para portadas en subs.
Por defecto estaría seleccionada la de la izquierda, uno sólo tendría que pulsar la pestaña de la derecha para ver una portada como la del general pero sólo para subs.
El resultado sería algo parecido a lo siguiente.

2. La barra lateral
Para la segunda propuesta le he dejado el trabajo a la IA.
Le he pedido que diseñe la portada según cómo cree que podría mejorar la visibilización de subs de forma más efectiva a la actual.
El resultado recuerda un poco a reddit. En cualquier caso, creo que es un diseño interesante que podría tener su atractivo dado que claramente le da un protagonismo a la categorización de noticias en menéame según el sub al que pertenezcan además de ser más visual y llamativo.

No sé qué impresión tendríais de cada una de estas dos propuestas o si alguien tendría una propuesta mejor o si quizás ahora mismo, tal y como está configurado menéame, los subs ya tienen la importancia que necesitan y no requiere cambios.
Es sólo una idea y creo que podría ser interesante debatirlo.
"El patriotismo es la virtud de los depravados"
Oscar Wilde.
menéame