No se hablaba tanto de un evento fallido desde las Olimpiadas de Madrid. Siguen a hostia limpia los señores que iban a debatir estos días en Sevilla bajo el título “1936: la guerra que todos perdimos”. En un primer borrador, el ciclo de conferencias organizadas por la Fundación Cajasol iba a llamarse “Golpes de Estado, fusilamientos de demócratas y otros fenómenos atmosféricos”, pero hasta a Reverte le pareció demasiado.