El tabaco es malo para la salud no solo para quien fuma, o quien está a su lado, sino para quienes sufren el olor a tabaco pegado a paredes y tejidos, que persiste durante días. Fumar no solo afecta a quien enciende el cigarrillo ni a quien respira a su lado. Desde hace años los científicos describen el “humo de tercera mano”, el rastro químico que el tabaco deja en superficies y tejidos después de disiparse el humo visible. Ese residuo puede volver al aire y reaccionar con otros compuestos.