Es cierto que la economía china contribuye a graves desequilibrios macroeconómicos globales, y esto debe abordarse. Pero eso es algo distinto de la conveniente ficción, tejida por las élites occidentales para ocultar sus propios fracasos, de que China debe su éxito a la duplicidad, la deshonestidad y el engaño(...) Ya es hora de que Occidente deje de culpar a China por las decisiones de sus propias grandes empresas, Wall Street y sus políticos dóciles. Las sanciones contra China son un sustituto ridículo de la política industrial