Hoy en el curro me ha pasado algo curioso. Mi jefa, me estaba echando una mano con un programa online. Estábamos los dos en mi pc, trasteando con mi navegado, con la mala fortuna que en ese momento tenía mi sesión personal abierta y mis marcadores abiertos en la barra superior. Uno de ellos era Menéame. Dudo que ella tenga idea de qué es el agregador del elefante naranja, y es muy probable que simplemente haya visto en alguna ojeada un acceso directo con el nombre "Menéame" en mi navegador. Por mi parte no hay problema en ello, dado que me siente valorado en el curro.
Pero después, al llegar a casa, y meterme a menear, he vuelto a ver el sempiterno peazo banner de las putas y alguna publicidad chorra más que siempre pulula por la portada, y eso me ha hecho pensar.
Imaginemos que a mi jefa le pica la curiosidad y en un momento random, de vuelta a casa, pone meneame en el buscador y se planta en esa misma portada sin más. Las sospechas ambiguas que de entrada genera el nombre de este sitio para los que no tienen ni idea de lo que es, se pueden ver alimentadas por un primer acceso rápido a la portada en la que aparece publicidad chorra y algo de "historia del sexo oral" o no se qué de putas... Imagino que pueda haber gente a la que todo esto no le resulte molesto, al contrario. Pero hay también mucha gente que puede haber llegado a mnm por casualidad (de entrada darle click a algo que se llama "menéame" ya requiere cierta, digamos fe) y al encontrarse con esta portada no se pare ni a leer titulares, y simplemente salga echando leches pensando "buff, más mierda".
Los que llevamos años aquí, no nos fijamos en estos detalles. Pero lo que me pasó hoy me ha hecho pensar (seguramente no soy el primero). Nos quejamos de que mnm no crece, que está estancado y tal. Pues no sé si nos estaremos metiendo un tiro en el pie con cierta publicidad en este aspecto.
(y ojo, esto no es una crítica al sacrosanto nombre de este sitio. Para nada)

En los últimos días estoy viendo como se está difundiendo mucho por RRSS un gráfico de El Debate sobre los estudios universitarios de los diputados de los diferentes grupos. El gráfico procede de un post que El Debate publicó en Instagram el verano pasado, pero los datos que se indican son falsos. Tanto epdata como RTVE han publicado informaciones detalladas sobre los estudios universitarios de los diputados que difieren enormemente de los datos de El Debate.
En primer lugar referidas al total de diputados con estudios universitarios, que para El Debate serían 166 (indica que 184 no tienen) y que para RTVE serían 304. Puedo entender una pequeña discrepancia porque hay algunos casos dudosos y RTVE lo publicó en 2023 y El Debate en 2025, habiendo habido algunos cambios en la composición del congreso entre tanto, pero una diferencia tan enorme (de un 47% a un 87%) no se sostiene.

Pero si nos vamos a los datos por grupos, las discrepancias también son enormes. Por ejemplo, si para El Debate sólo el 41,7% de los diputados del PSOE tienen estudios universitarios; en epdata podemos ver que, sólo contando a licenciados, ya tendríamos un 62,5%. Una discrepancia de más de 20 puntos.

Como sería muy prolijo verificar los datos de un grupo grande, me he detenido en los datos referidos a EH Bildu que sólo tiene 6 diputados y que, según El Debate, el 16,7% tienen estudios universitarios (equivaldría a que sólo 1 de los 6 ha alcanzado formación universitaria):
Luego, de los seis, cuatro tienen estudios universitarios y hay uno dudoso. Es decir, un 66,7% frente al 16,7% dado por El Debate.
Las discrepancias son tan grandes que la única conclusión es que el gráfico de El Debate es un bulo.

Si vas a copiar algo, por lo menos hazlo del que lo hace bien, no como La Razón que ha publicado un artículo sobre la evolución del gasto en mantenimiento en la red ferroviaria en que utiliza los mismos datos erróneos de un artículo publicado por El Economista en julio del año pasado. El error era que, para calcular el gasto por millón de valor patrimonial de la infraestructura ferroviaria, hacían la división al revés y dividían el valor patrimonial entre el gasto, obteniendo un resultado absurdo. En su días ya dediqué un post a desmentir detalladamente el artículo de El Economista.
menéame