La semana en Estados Unidos ha tenido dos historias paralelas. Por un lado, Minneapolis, con las protestas contra las redadas de la inmigración, siguiendo la muerte de Renee Good a manos de ICE. Por otro, la creciente escalada de amenazas de la Casa Blanca contra Dinamarca siguiendo con su intención de tomar posesión de Groenlandia, que se ha extendido, con la amenaza de aranceles, al resto de los países europeos que se han puesto de su lado. Aunque el contexto y el detalle de ambas historias es completamente distinto, el tono y la actitud (..)