Cuando eras niña,el tiempo se estiraba en horas que parecían días.Había tardes que parecían hechas de una materia más espesa que la de ahora... Con los años, esa consistencia se pierde de una forma tan gradual que casi nadie sabría decir cuándo empezó a desaparecer. Lo que sí sabemos es reconocer el resultado. Los meses se encogen. Los veranos, que antes parecían una pequeña vida paralela, se convierten en una franja imprecisa de calor, alguna cena al aire libre y dos o tres recuerdos mejor iluminados que el resto. Luego una mira el calendario