"Serigne estaba abriendo otra puerta, la del portal de nuestra casa, cuando un coche de policía de paisano frenó bruscamente a su lado. Actuaban por un aviso de “gente sospechosa en el barrio, con aspecto de robar un coche”. De todas las personas que caminaban por la zona a esa hora, la única señalada para el registro fue Serigne, a pesar de estar haciendo algo tan poco sospechoso como introducir la llave en su propio portal. Nuestros hijos e hijas, que jugaban en el patio, lo vieron todo y, asustados, avisaron a las personas adultas..."