Primero llamaron machistas a los que discrepaban lo más mínimo respecto a su visión del feminismo, y callé porque yo me consideraba feminista. Luego llamaron racistas a los que con datos señalaban un problema con la inmigración, y no dije nada porque yo no soy racista. Más tarde llamaron fachas a los que no compartían su visión política y social, pero como yo no soy facha, no le di importancia. También llamaron agitadores a los que les hacían preguntas incómodas que no …