Habían perdido valor palabras que dicen mucho y hacen más. Urge cultivarlas seriamente para que nos cambien por dentro. Verán cómo se sale antes de la crisis. Fuera gastos innecesarios, lujos superfluos, modas transitorias, antojos momentáneos. No es fácil en un mundo en el que se propicia el consumo por el consumo, en el que nadie se ocupa de nadie, en el que compartir en verdad con quien sufre más que nosotros sigue siendo un sueño, en el que tampoco se educa a los niños y jóvenes en la austeridad, asumiendo un estilo sobrio de vida.