España, como el resto de Europa y el mundo, sufre estos días una formidable crisis económica y financiera de consecuencias todavía imprevisibles. Nuestro presidente del Gobierno, el optimista y despistado señor Rodríguez Zapatero, que hace escasas semanas todavía andaba por ahí pegando patadas en la espinilla a cualquiera que osara pronunciar en su presencia la palabra maldita, ahora, después de caerse estrepitosamente del caballo a golpe de disgusto, la tiene permanentemente en su pensamiento y no para de viajar por Europa y Asia...