Lo que para el ser humano se convirtió en un territorio inhabitable, para la fauna salvaje terminó siendo un refugio inesperado. Entre todas las especies que se asentaron en la región, los lobos destacan de forma especial. Cuatro décadas después del accidente, su población no solo ha sobrevivido a niveles de radiación muy superiores a los aceptables para las personas, sino que se ha multiplicado.
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Ya está dicho, los humanos somos peor que un cancer jajaja
Somos una peligrosa plaga racional que, al fin, la IA va a equilibrar.
La Naturaleza es así.
Otro día si quieres lo desarrollo y, bueno, por aquí por escrito es complicado explicarlo y que lo podamos debatir, que me encantaría.
Insisto, si quieres podemos desarrollarlo.
Aunque habrá que ver qué pasa cuando el armazón que cubre la central de Chernobil reviente.
En general la noticia sería que la fauna se adapta mejor que los humanos a la radiación.
No, la fauna se adapta a la radiación mejor que a los humanos.
Somos más malos que el veneno.
Si la esperanza de vida de los humanos fuese 20 años antes que el cancer nos alcanzaba la muerte natural.