Cuando llegué a Argentina con diez años, en el colegio me obligaban a escribir con pluma estilográfica, lapicera lo llamaban, y me costaba horrores dejar las hojas limpias, siempre con una cuartilla de papel secante bajo la mano. Al curso siguiente, 1979, aparecieron los primeros rotuladores de microfibra, que dejaban un trazo muy similar, y por lo menos en casa me libraba de la dichosa lapicera mientras hacía los deberes
Ya le ha dicho Sheinbaum a él que para que la colaboración funcione, Estados Unidos debe mejorar su manejo de las drogadicciones y sobre todo controlar el flujo de armas hacia México.
#5 Literal no sino justo lo contrario, entre muchas comillas. La protección de este tipo de madres tiene la misma calidad que la democracia que exportan los yankis.