#3 Tras ver tu foto de Pumares me entró la curiosidad de leer la crítica de Boyero sobre esta película y fui a buscarla esperando que la pusiera de ñordo para arriba, pero me he encontrado esto:
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Y vuelvo a sentir un orgasmo anímico con la película más hermosa, compleja, agridulce, de la historia del cine. Y me sigo estremeciendo, aunque la haya visto doscientas veces, cuando Lemmon observa que el espejo de la mujer que ama está roto y que ella se siente aún peor que él. Con el retrato genial que hace Wilder de los poderosos y de sus víctimas, aunque ellos sean muy trepas. Ese señor, que algunos describieron como alguien que tenía cuchillas de afeitar en el cerebro y en la lengua, era tan sarcástico como secretamente romántico. Y vuelvo a sentir un orgasmo cuando, acompañada de una música maravillosa, la señorita Kubelik abandona la fiesta de Nochevieja con su amante y va corriendo al apartamento del patético señor Baxter. Y él le dice: “La amo”. Y ella le responde: “Siga jugando a las cartas”.
Y yo regreso feliz a la soledad de mi casa. Y me pongo El buscavidas. Y le cuento mis sensaciones al bebé Matías. Y duermo relajado. Y me repito: Qué grande es el cine. O sea, el que me gusta a mí.
#6 Pues hay a diario, pero si los pones aquí te dirán que son propaganda. Y, cuando ya sea imposible de ocultar, que se lo merecen por estar alli (leido casi literalmente en comentarios de ayer).
#3 Esto iba a poner yo. Si son vías sin uso también serán sin mantenimiento. Es muy bonito decir que cambias las ruedas de caucho por ruedas de tren, pero el mantenimiento de la infraestructura no lo cuentan y es un coste considerable del transporte por carretera, que damos por hecho, pero se está pagando día a día con impuestos y en estas vías abandonadas no sería así, se tendría que pagar con el servicio.
#3 supongo que tendrán que firmar un convenio, y al menos encargarse de todo o parte. No degrada tanto la vía como un tren, y puede ser relativamente barato de mantener
#3 Pues no sé qué pensar, me parece un poco endeble todo si un tren no puede circular porque alguien ha pintado un vagón de pasajeros, si fuera la locomotora vale, pero ¿qué sensores críticos hay en los vagones y por qué no están mejor protegidos? Y los sistemas de ventilación ¿no deberían estar situados en el techo? Pregunto...
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Y vuelvo a sentir un orgasmo anímico con la película más hermosa, compleja, agridulce, de la historia del cine. Y me sigo estremeciendo, aunque la haya visto doscientas veces, cuando Lemmon observa que el espejo de la mujer que ama está roto y que ella se siente aún peor que él. Con el retrato genial que hace Wilder de los poderosos y de sus víctimas, aunque ellos sean muy trepas. Ese señor, que algunos describieron como alguien que tenía cuchillas de afeitar en el cerebro y en la lengua, era tan sarcástico como secretamente romántico. Y vuelvo a sentir un orgasmo cuando, acompañada de una música maravillosa, la señorita Kubelik abandona la fiesta de Nochevieja con su amante y va corriendo al apartamento del patético señor Baxter. Y él le dice: “La amo”. Y ella le responde: “Siga jugando a las cartas”.
Y yo regreso feliz a la soledad de mi casa. Y me pongo El buscavidas. Y le cuento mis sensaciones al bebé Matías. Y duermo relajado. Y me repito: Qué grande es el cine. O sea, el que me gusta a mí.