La iglesia como institución pública ha desaparecido del debate público, en mi opinión exageradamente, desde hace tiempo. Pero el desorden que existe es precisamente porque esa cultura woke no ofrece nada, solo destruye. Destruye los fundamentos cristianos de nuestra sociedad. Si la iglesia ha apoyado la vida, hay que apoyar el aborto; si ha dicho que no a la eutanasia, hay que decir sí a la eutanasia; si no hay una doctrina entre hombre y mujer, hay que llevar el género como un elemento dominante. Es destructiva, es obsesiva.