Entre tanto dolor, pérdida y angustia, Boro, el perro que se perdió tras el trágico accidente ferroviario registrado en Adamuz, Córdoba, se ha convertido en un símbolo de vida y esperanza. Tras pasar varios días vagando por la caótica zona del siniestro, los bomberos forestales, por fin, han podido capturarlo, después de avistarlo sin resultados en la jornada de ayer. Su dueña, Ana, que iba en uno de los vagones de tren accidentados - y vio cómo se hería de gravedad su hermana embarazada - se ha emocionado profundamente al volver a abrazarlo.