Si tenéis 19 minutos libres os sugiero que veáis el discurso de Donald Trump ayer en la Casa Blanca sobre la guerra de Irán. No hace falta que sepáis inglés. Lo de no entender el idioma lo digo en serio. Primero, porque incluso sin entender lo que dice, es inmediatamente aparente que este es un discurso chapucero e incoherente. Trump divaga, se pierde, añade improvisaciones extrañas, se detiene a media frase porque parece haberse perdido en el prompter, refunfuña, sonríe al azar; como “interpretación”, como teatro de hablar a cámara (...)