Está historia comienza en una oficina de Holanda a comienzos de los años 70. Un joven ingeniero indopakistaní, que había estudiado física en Karachi, fue contratado en 1972 por una empresa de Ámsterdam como especialista en metalurgia. Hasta aquí nada fuera de lo normal, salvo que la empresa en cuestión era subcontratista de Urenco, consorcio fundado por Reino Unido, Alemania y Holanda para enriquecer uranio y fabricar combustible nuclear. Abdul Qadeer Khan comienza a moverse con mucha soltura en el ecosistema de instalaciones sensibles, como