Con su criminal "trampa de miel", el pederasta atrapó a varios presidentes de EEUU para beneficio de Israel. Como a Trump. En una entrevista con Al Jazeera en 2011, Miller hizo una “admisión dolorosa” de que EE.UU. era responsable parcial del colapso, al actuar como “abogado de Israel” en lugar de ser un mediador neutral. Uno de los principales negociadores israelíes, Shlomo Ben-Ami, ministro de Asuntos Exteriores: “Camp David no fue ‘la oportunidad perdida para los palestinos’, y si yo fuera un palestino, habría rechazado Camp David también”.