A principios de enero de 2026, el Senedd (el Parlamento galés) aprobó una ley que tipifica como delito cualquier declaración falsa o engañosa realizada intencionadamente con el fin de influir en un voto. Esta es una primicia en el Reino Unido, donde hasta ahora, la mentira política ha sido ciertamente criticada, pero rara vez sancionada legalmente. Esta iniciativa, apoyada por el gobierno laborista galés, aborda un profundo malestar: la creciente desconfianza de los ciudadanos hacia sus representantes. Demasiadas promesas incumplidas, demasiad