Margot se acercó al consulado de Londres a principios de año para renunciar a la ciudadanía estadounidense, pero la mandaron de vuelta. La lista de espera en Reino Unido, donde vive desde hace más de 30 años, era de más de 14 meses. Así que fue al consulado de Gante, en Bélgica. Allí el vestíbulo estaba adornado con una foto del puerto de Boston, donde nació, junto a retratos de Donald Trump, JD Vance y Marco Rubio. Le pareció que los rostros desprendían un triunfalismo sádico.