En realidad, llamar fascista a alguien —o no llamarlo así— es una decisión puramente atmosférica,
casi meteorológica: depende de la humedad política del día y de la dirección del viento mediático.
Cuando sopla de izquierda a derecha, fascista es quien no lleva paraguas; cuando sopla de derecha
a izquierda, el fascista es el meteorólogo.
De hecho, la expansión del término “fascista” debería celebrarse como un avance inclusivo.
Si todos somos potencialmente fascistas, entonces nadie lo es del todo, y esa relatividad ontológica
nos convierte en una sociedad más tolerante.
Traducción:
Tralarí, tralará...aquí no se va a tocar ningún alto directivo (diox nos libre...)
ni político. Vayan circulando, que aquí no hay nada que ver.
La red ferroviaría, y especialmente ese tramo, no tiene el mantenimiento adecuado.
Ha ocurrido un accidente con consecuencias trágicas por consecuencia de esto.
Es lógico que los familiares de los fallecidos no quieran estar junto al responsable
máximo del ministerio que gestiona este actualmente.
No tiene vuelta de hoja, se mire por donde lo mire.
Fallos en la soldadura, balasto inadecuado, etc...Faltan los detalles concretos,
pero que ha ocurrido por un mantenimiento deficiente y este ha causado muertos
no tiene discusión ni para los más acerrimos defensores de la gestión ferroviaria actual.
Ni politización, ni leches..No hay lugar donde esconderse.
Inconscientes...
Los países europeos que se oponen a la anexión de Groenlandia arriesgan la seguridad del planeta,
del Sistema solar, de la Vía lactea, cúmulos de galaxias, Qo'noS, de todo Raticulí...
Con la de problemas que tenemos a nivel nacional e internacional
¿y ahora nos vamos a distraer con las perversiones de Julito, que ya conocemos de sobra?
¡Señora <el diario, la Sexta, etc>, vayase a la mierda...!!!
Fernando Fernán Gómez mode.off
Tebas es una perita dominicana en dulce macerandose en el frasco...
Cuando sea el momento, y esté en su punto, lo sacarán.
Mientras tanto toca aguantarle.
casi meteorológica: depende de la humedad política del día y de la dirección del viento mediático.
Cuando sopla de izquierda a derecha, fascista es quien no lleva paraguas; cuando sopla de derecha
a izquierda, el fascista es el meteorólogo.
De hecho, la expansión del término “fascista” debería celebrarse como un avance inclusivo.
Si todos somos potencialmente fascistas, entonces nadie lo es del todo, y esa relatividad ontológica
nos convierte en una sociedad más tolerante.