Están por todas partes. No es que vivan entre nosotros. Es que sonambulean por nuestra vida muertos de sueños. Disimulan sus líneas de impresión, se tiñen las ganas de gris y se especializan en ninguneo, pero si te fijas bien, por ahí andan. Da igual que ejerzan como banqueros, agentes de seguros, inspectores de hacienda, auditores, consultores, jefecillos, empleados o jornaleros. Los reconocerás en seguida por su hedor a moqueta, naftalina y cubículo de PVC. Son inconfundiblemente confundibles.