Una de las imágenes de la Transición que ha quedado grabada de manera más clara en la memoria de los españoles es la de Don Juan de Borbón cuadrándose ante su hijo, el Rey, e inclinando la cabeza, tras haber renunciado a sus derechos dinásticos en favor de Don Juan Carlos. Era el 14 de mayo de 1977 y treinta años después resuenan todavía las palabras con que acompañó ese gesto: «¡Majestad, por España, todo por España! ¡Viva España, viva el Rey!».