En general, entendemos que alguien es un genio cuando destaca excepcionalmente en una actividad, por lo general científica o artística. Hay que subrayar aquí el término "excepcionalmente", porque una capacidad notable o excelente puede no ser suficiente. El genio tiene que ser excepcional y esto contribuye a rodearlo de una aureola de misterio separándolo de todo aquello que la ciencia suele analizar. Simplemente porque, por definición, la ciencia huye de lo excepcional y busca lo reproducible.