El dermatólogo Alejandro Ruiz, especialista en higiene del sueño del Hospital Clínico de Barcelona recomienda cambiar las sábanas una vez a la semana para mantener a raya alérgenos y microorganismos que pueden irritar la piel o afectar a la respiración, incluso aunque la ropa de cama no desprenda olor. En casos de alergias, asma o piel especialmente sensible, este intervalo debería reducirse a cada 3 o 4 días, ya que la acumulación de polvo y ácaros es mucho más rápida.
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