Cuando el Gobierno alemán autoriza "exportaciones por valor de 6,6 millones de euros", lo que está haciendo es otorgar licencias comerciales a empresas alemanas (como Rheinmetall, Hensoldt o ThyssenKrupp) para que puedan vender ese volumen de equipamiento a compradores israelíes. El flujo financiero va de Israel hacia Alemania, no al reves.