Como anécdota del trato que los británicos daban a los afroamericanos muchos años después de la Guerra Mundial, hay una de Jimi Hendrix allá por los años 60. Estaba haciendo unos bolos por Inglaterra y una vez, cuando terminaron un concierto, acabaron en un pub de un pueblo perdido, vestidos todavía de concierto (época de la psicodelia, esas espectaculares guerreras que llevaban de colorinchis y brilli brilli). El dueño del pub les dice que no les sirve. Hendrix le pregunta que si era porque era negro. El dueño le dice que con los negros no tiene problemas, el problema lo tiene con la gente del circo. Arreglado el malentendido, les atiende sin el menor problema, y luego, al enterarse de que Hendrix estuvo en la 101ª Aerotransportada, les invitó a todo lo que bebieron
#23 En su momento era soltero (y no meneante) y bebía a la altura de los locales. Y desde luego, salí de la casa de la chica tan rápido como me lo permitió la resaca y a toda la velocidad que daban mis piernas. Como aspecto positivo debo señalar que estando con la chica logré evitar el deporte nacional galés: las peleas en garitos. Como aspecto negativo, decir que, dentro de la inenarrable belleza de las británicas, las galesas ostentan el penúltimo lugar, detrás de las escocesas