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Precocinados, fiambreras y el mito de la cocina de la abuela

Cada vez que romantizamos la cocina de la abuela, cada vez que salta la alarma de que la buena cocina de casa se muere, lo que tenemos en mente es la cocina de los días de fiesta, la cocina excepcional de domingo del pollo con cigalas, el bacalao al pilpil o el conejo con caracoles, no la cocina de la abuela trabajadora. Esa cocina, a no ser que la abuela trabajase de cocinera en una casa pudiente y con servicio, nunca se invocó un martes laborable al mediodía.

| etiquetas: gastronomía , cocina , abuela , aculturación , táper , comida
Yo entiendo la cocina de la abuela como platos sencillos, lentejas, guiso de carne, berza que al dia siguiente se le añadía un poco de arroz a las sobras y con las resobras se hacian croquetas.
lo que nos venden como cocina de la abuela ahora es marketing del catering que se sirve en la mayoría de establecimientos de hostelería, cocina industrial recalentada. de nada!
Pollo sí, pero las cigalas serían en su casa.
Discrepo totalmente con el artículo. Yo cuando hablo de la cocina de la abuela (y la gente que conozco) lo hago de los platos que cita para laborables. Y los guisos y estofados tambien se hacian en laborables. Esta mujer vive una burbuja "abuelil" propia que ha extrapolado a todo el mundo. Y al igual que #1 nunca he visto platos de mi abuela con cigalas.
#2 Tonticias del país...
Joder qué susto. Había leído la cocaína de la abuela y casi se me caen la tarjeta y el turulo de las manos
Debo ser de los pocos que considero que, en mi familia, comemos mejor que nuestros abuelos. Al ser de montaña, creo que había un exceso de alimentos "baratos" y pobres nutricionalmente: gachas, migas, embutidos, patatas. Eso sí, carne toda que para eso criaban animales.

El pescado por ejemplo llegaba con cuentagotas, apenas arenques o enlatados. Y verdura, pues la de temporada pero teniendo en cuenta que no había tiendas cerca.
#4 Efectivamente, la comida tradicional dependía mucho de dónde vívías. En el pueblo de mi abuela en el interior de Galicia, sin embargo tenían oferta de pescado razonable porque allí estaba la pescadería que surtía a toda la comarca; sin embargo el pan venía cada dos días de otro pueblo; para comprar carne tenías que irte a otro pueblo como a 8 kilómetros y así todo

menéame