El trágico final del mito de La Caverna (República VII, 516b) bien podría ilustrar una de las claves de nuestro tiempo. Cuando el desencadenado regresa a por sus compañeros allí encerrados, estos no están dispuestos a admitir equivoco o ignorancia en sus convicciones: “Y si intentase desatarlos, ¿no lo matarían? –pregunta Sócrates a Glaucón–. “Seguramente” –responde este. Para Aznar, el expresidente Zapatero ya era en 2007 el flagrante responsable de una división social sin precedentes en España "sólo equiparable a la de hace 70 años".