Cuentan, las leyendas, que vivía en la antigua Mercia un chico llamado Edward Ludd. Uno al que todos llamaban Ned. Cuentan, las leyendas, que eran fines del siglo XVIII, que era aprendiz en un telar, que el patrón lo maltrataba. Que solo un niño, que cuánta injusticia. Cuentan que, como castigo a su holgazaneo, fue azotado, humillado. Más no vencido. Cuentan que volvió con sus herramientas donde la máquina, que la destrozó por completo, que huyó a los montes para que nadie pudiera prenderlo. Cuentan, las leyendas, que buscó abrigo en el Bosque