
Algunos momentos del debate público funcionan así. El lenguaje se adelanta a los hechos y, al cabo del tiempo, los hechos terminan dándole la razón al lenguaje. Cuando Jot Down empezó a hablar de Contralgoritmia a principios de este año, postulaban que el monopolio algorítmico sobre la atención no era ni inevitable ni eterno, y que tarde o temprano aparecerían herramientas concretas que permitirían a la elección humana volver a colocarse delante de la inercia de la máquina. No esperábamos que uno de los primeros indicios viniera de la propia Google. Y, sin embargo, ahí está. Una funcionalidad llamada Fuentes Preferidas, recién desplegada a escala mundial que es contralgorítmica en estado puro.
Esta función es relativamente sencilla de activar. Tan solo es necesario entrar en www.google.com/preferences/source y elegir los medios que te gusta leer. Una vez seleccionadas las fuentes que te interesan, podrán aparecer de forma más destacada cuando aparezca información nueva y relevante en tus búsquedas. Léase despacio: por primera vez en mucho tiempo, el orden de aparición de las noticias en el buscador hegemónico del planeta no lo decide exclusivamente una caja negra. Lo decide, en parte, una mano humana que activa una preferencia. Esa señal modifica el algoritmo proponiendo una jerarquía que el algoritmo no habría establecido por su cuenta. Contralgoritmia operativa, ejecutada con el dedo, dentro del propio dispositivo que el algoritmo controla.
La compañía, por razones obvias, no lo presenta así. Habla de personalización, de control del usuario, de experiencia mejorada. El vocabulario corporativo está diseñado para que cualquier cesión de poder algorítmico parezca un regalo amable al cliente y no la consecuencia inevitable de una década de evidencia acumulada sobre los daños que el algoritmo puro ha causado en el ecosistema informativo. Llamar a las cosas por su nombre cambia el uso que cabe hacer de ellas. Fuentes Preferidas no es una mejora de usabilidad sino una palanca colocada dentro de la maquinaria para que el lector pueda mover algo que durante años solo movían los ingenieros de Mountain View mediados por intereses comerciales y políticos. Los lectores tienen el doble de probabilidades de ingresar a un sitio después de marcarlo como Fuente Preferida. Lo que se elige se lee.
No sé si detrás de este movimiento hay algo oculto que en el futuro me dejará como un ingenuo. De momento no lo veo, así que ¡gracias Google!
Si quieres añadirnos como Fuente Preferida tendtás la satisfacción de verte en los resultados de búsqueda XD
knzio
Sawyer76
Pertinax
magnifiqus