#8 y #9 Terrorífico. Echaron un reportaje de Gonzo sobre este tema en La Sexta y me pareció durísimo e inhumano. Reconozco que se me cayeron las lágrimas varias veces y pensé que la humanidad no tenía solución. Era un reportaje de Salvados, "Redes sociales: La Fábrica del Terror". Muy bestia, me revolvió el cuerpo entero. Sólo de recordarlo me enfermo. Y encaja totalmente con lo que dice el artículo. No me gustaban las redes sociales antes del reportaje, pero después, menos todavía si cabe. No entiendo por qué la gente todavía sigue perdiendo el tiempo con ellas.
Un antiguo compañero, cuando camina por la calle y ve la Torre, siente estrés postraumático, dice. Al poco tiempo de regresar a las oficinas en 2023, Espinosa volvió a sentirse mentalmente afectado. Cuando fue al centro de atención primaria y contó su situación comprendieron rápidamente que era un caso más de los tantos que habían visto y le dieron la baja.
El clima que respiraba, recuerda, era aún peor. La contratación de empleados temporales y la apertura de oficinas en Bulgaria y en Latinoamérica alimentaban los rumores de que la empresa se iría de Barcelona. Estando de baja acordó su salida en 2024 y un año después la subcontrata cerró las puertas de un día para otro. "A los empleados les prohibieron el acceso al edificio y algunos ni siquiera pudieron recoger sus pertenencias de los lockers", explica Espinosa.
"No es un fallo del sistema, es el sistema"
Aunque las diez plantas quedaron vacías en abril de 2025, la subcontrata continuó pagando el alquiler, que vence a finales de este mes, según pudo saber El Confidencial. La empresa dueña, Merlin Properties Socimi, busca nuevos inquilinos y ofrece en su sitio web la Torre Glòries con una imponente imagen aérea y la frase “Oficinas para ser feliz”.
Horacio Espinosa ha retomado su carrera como académico, pero ya no de conflictos urbanos. Se incorporó a Data Workers’ Inquiry, un proyecto de investigación global con sede en Berlín, que da voz a los trabajadores de datos sobre sus condiciones laborales. Contará su historia en un fanzine y luego quiere publicar un libro.
Milagros Miceli, la investigadora líder del proyecto, trabaja con moderadores de contenido de todo el mundo y describe dinámicas similares con otras compañías y países. El caso de Barcelona lo ve como un patrón y no como una situación aislada:
“No es una falla del sistema, sino el sistema propiamente dicho. Siembran el terror porque tienen el poder para hacerlo y para que nadie se queje. Es una práctica muy… » ver todo el comentario
#7 No hace falta que invoquéis a satanás para que os ayude a difundir el software libre, parece que poco a poco, muy poco a poco, los gobiernos se van dando cuenta solitos.
#12#15 Esto se merecería un estudio serio de como funciona la psique humana, que es muy fácil insultarlos ya que parecen tontos a veces, pero es más complejo de lo que parece. Es como lo de Trump y todos los Maga esta semana quemando sus gorras, ¿es que no vieron nada antes?
Además, no estamos hablando de "les va un poco peor" o cosas así, no son cosas que cuesta ver, es que literalmente el PP ha llegado a destruir casas enteras (línea de metro que pasaba por San Fernando) y aún así les siguen votando en esa zona. Y ese es sólo el primer ejemplo que se me pasa por la cabeza, hay muchos más.
Sí, se les puede insultar, e incluso se les debe insultar. Pero no es que "sean tontos y ya", aquí está pasando algo más.
#3 El otro dia llevé a mi padre con su nuevo coche chino por autopista, un par de veces me vi obligado a hacer correciones de cambio de carril sin poner intermitente por maniobras precipitadas de otros coches, las dos veces me intentó volver a mandar al mismo carril. Nunca me habia sentido más acojonado llevando un coche