#12dice que las emisiones asociadas después de la vida útil de la nuclear es de 0,7 gr/Kw/h, y la de la fotovoltaica 5 gr/Kwh lo cual me parece ridículo
Eso es por que no eres consciente de la cifra abrumadora de placas solares que son necesarias para generar la misma electricidad durante su vida útil que un reactor nuclear.
Según las estimaciones de dos IAs serían unos 20 millones de paneles solares por cada reactor nuclear.
#4 ¡Ahí le has dao! La energía nuclear en la península es el umbral que tiene que superar las renovables y como garantiza un precio a las renovables las grandes empresas lastran su desarrollo y mejora de la tecnología y de las redes.
#4hoy por hoy el principal lastre para la implantación de energías limpias es la energía nuclear, que es la producción preferente en cualquier sistema.
Una energía limpia no puede ser un lastre para la implantación de energías limpias, eso es un completo sinsentido.
Implantar renovables no es el objetivo, el objetivo es luchar contra el cambio climático y la nuclear es un aliado en la lucha contra el cambio climático.
En realidad las instalaciones nucleares si que requieren una cantidad intensiva de materiales que producen muchos gases de efecto invernadero durante las décadas que lleva su construcción.
Eso es aplicable a básicamente todas las tecnologías. De hecho la solar genera el triple de gases de efecto invernadero que la nuclear por unidad de enegia generada:
#2 No producen gases de efecto invernadero que es la polución que está generando el cambio climático y ensucia realmente.
El hecho que los paneles solares generen residuos sólidos en la parte no reciclable no hace que no sea energía limpia, lo mismo con los residuos nucleares cuya gestión hace que no ensucien nada, meramente se almacenan inicialmente de forma provisional y posteriormente de forma definitiva.
#1 Ya pero al igual que 'noticias' fabricadas por medios de comunicación creados ad-hoc, y eso vale para iniciar investigaciones judiciales en España, estos pesudoestudios, también valdrían para avalar partidas económicas de dinero público, avaladas por la 'ciencia'.