Los jóvenes son cada vez menos feministas. En España, entre los menores de 30 años, más de la mitad de los hombres y casi cuatro de cada diez mujeres creen que el feminismo se utiliza como herramienta política de manipulación. La tendencia es global: según una encuesta de Ipsos realizada en más de 30 países, la mayoría de los centennials cree que la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres ha ido demasiado lejos. Quizá sea la paradoja que afecta a las revoluciones eficaces: cuando sus demandas se institucionalizan, el conflicto que las impulsaba pierde fuelle. No se extinguen por fracaso, sino por victoria. Para muchos jóvenes, las batallas del feminismo pertenecen a un pasado difícil de concebir —que en España la violación dentro del matrimonio no empezara a perseguirse penalmente hasta 1989 les resulta algo tan moralmente remoto como el trabajo infantil— aunque apenas hayan pasado una o dos generaciones. Y lo mismo les pasa con sus textos clásicos. Leer a Betty Friedan defendiendo en The Feminine Mystique (1963) que el matrimonio debe ser una elección y no el destino inevitable de las mujeres, les produce una sensación de anacronismo similar a la que generan los textos abolicionistas del siglo XIX: necesarios en su momento, pero superados.
Pero así como los movimientos que mueren de éxito se diluyen poco a poco en rituales conmemorativos —aniversarios de rigor, placas y ramos de flores ante la estatua de turno—, con el feminismo ocurre algo distinto. No hay una extinción silenciosa de sus proclamas, sino el auge de un discurso estridente que lo combate abiertamente —y no es una metáfora: cualquiera que haya escuchado un reel de May Awake sabe que debe bajar antes el volumen—. En realidad, son varios discursos. Está el de las tradwives que reivindican la dicha doméstica de planchar las camisas del marido con un bizcocho humeante en el alféizar. Y está el de los chicos de la red pill, los incels y los gurús de la manosfera, que… » ver todo el comentario
#33 Tu crees que el sexo oprimido es el masculino, y lo crees con violencia y chulería, y como ya tengo una edad, detecté enseguida que es más rentable dejarte seguir cavando bien profundo en tu terrorífico error de juicio.
Y sé que te vas a quedar allí porque tu quieres, no porque te lo diga yo, pero me apeteció apropiarme de la idea, y pensar que vas a seguir defendiendo que el sexo desfavorecido es el masculino porque yo quiero.
#4 La libertad de asociación y la libertad de creencia permite la segregación en espacios privados, pero siempre por causas motivadas en ellos. Ejemplo: os conventos de clausura o las mezquitas . Ejemplo: los espacios seguros para mujeres. Pero si se valora para que. Puede ser llevado a los tribunales si se piensa que se esta abusando de esta limitación por causas espureas. Una procesión no es un espacio privado, ya que se hace en un espacio publico como es la calle. #24 No ve problema porque las leyes actuales que tienen que equilibrar entre libertad individual y social. Todos los derecho y todas las obligaciones de nuestra constitución tienen limites. Conocer el marco antes de criticar, cuando únicamente se esta cumpliendo. #18 te va a dar un patatus pero en Sevilla y en muchos lugares se lleva haciendo desde los años 80, pedido por el arzobispo, y es una de las razones de que la tradición este tan viva... decir que el problema son las mujeres mientras gente con sobrepeso y adultos de 60 añós o mas participan es no saber de la realidad de las mujeres ni un poco. Dar verguencita ajena, vamos...
Y el ámbito es las propias mujeres del pueblo, hay decenas y decenas de declaraciones en los medios y en redes de indignación de ellas. #10 reciban o no dinero su organización esta en nuestro pais, con nuestras leyes... #14 otro aneuronal que solo puede preocuparse por un problema y tiene que categorizarlos para intentar justificar su critica vacia... #11 yo como ateo tampoco lo entiendo, pero es la única cofradia del pueblo y ellas tienen el derecho de demostrar su absurda fe como ellos, no solo a currar limpiando y cocinando en la cofradía, como ya hacen...las religiones y sus cosas...
#4 Cierto. Hay asociaciones de mujeres financiadas por ayuntamientos de izquierdas que no admiten hombres. En BCN había una que hacian Tai-Chi subvencionada total sólo para mujeres.
#5 Herramientas de censura? Como se nota la juventud. Su hubiera censura no existirían los programas de la Grisso de la Quintana ni Iker y Carmen.
Censura es lo que hace Carmen Porter a desmentir desde plato la información de una reportera que esta en Israel aguantando bombardeos. En España no hay censura si cada vez que pones la tele sale Inda, Marhuenda, Rahola o Aguirre.
#2 La verdad es que no. Ya no sorprende. Las guerras siempre son por razones económicas... lo demás son excusas de mierda. Pero claro, hay que justificar la miseria moral que hay tras las guerras, y convencer a la mayor cantidad de público posible.
Y esperemos que siga siendo así, lo más que cambiaría sería poner más transparencia y reducir el peso del tema (que es memorístico) y poner un cuestionario de preguntas aleatorias relativas a la materia y relativas a la enseñanza. También añadiría que todo lo que se ponga en el examen cuente con una fuente, tanto los problemas como las preguntas.
#2www.elmundo.es/espana/2026/03/11/69b1c048fdddff0d0f8b45ae.html J.M.G. no soportaba que Dolores hubiera decidido romper una relación que no estaba bajo el radar del sistema policial Viogen. El agresor tomó la decisión de provocar el incendio porque la víctima le había rechazado en varias ocasiones, según revelan a EL MUNDO fuentes de la investigación. La insistencia del hombre era tal que, indican las mismas fuentes, acceder a la víctima se había convertido en «una obsesión». La situación de acoso por su parte y de rechazo por parte de la mujer era una constante.
#9 Este país es un laboratorio social para después ir imponiendo en el resto este tipo de leyes. Y lo que se está viendo es lo contrario. Se va extendiendo el virus.
Los jóvenes son cada vez menos feministas. En España, entre los menores de 30 años, más de la mitad de los hombres y casi cuatro de cada diez mujeres creen que el feminismo se utiliza como herramienta política de manipulación. La tendencia es global: según una encuesta de Ipsos realizada en más de 30 países, la mayoría de los centennials cree que la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres ha ido demasiado lejos. Quizá sea la paradoja que afecta a las revoluciones eficaces: cuando sus demandas se institucionalizan, el conflicto que las impulsaba pierde fuelle. No se extinguen por fracaso, sino por victoria. Para muchos jóvenes, las batallas del feminismo pertenecen a un pasado difícil de concebir —que en España la violación dentro del matrimonio no empezara a perseguirse penalmente hasta 1989 les resulta algo tan moralmente remoto como el trabajo infantil— aunque apenas hayan pasado una o dos generaciones. Y lo mismo les pasa con sus textos clásicos. Leer a Betty Friedan defendiendo en The Feminine Mystique (1963) que el matrimonio debe ser una elección y no el destino inevitable de las mujeres, les produce una sensación de anacronismo similar a la que generan los textos abolicionistas del siglo XIX: necesarios en su momento, pero superados.
Pero así como los movimientos que mueren de éxito se diluyen poco a poco en rituales conmemorativos —aniversarios de rigor, placas y ramos de flores ante la estatua de turno—, con el feminismo ocurre algo distinto. No hay una extinción silenciosa de sus proclamas, sino el auge de un discurso estridente que lo combate abiertamente —y no es una metáfora: cualquiera que haya escuchado un reel de May Awake sabe que debe bajar antes el volumen—. En realidad, son varios discursos. Está el de las tradwives que reivindican la dicha doméstica de planchar las camisas del marido con un bizcocho humeante en el alféizar. Y está el de los chicos de la red pill, los incels y los gurús de la manosfera, que… » ver todo el comentario