La vicepresidenta renuncia a liderar la izquierda en las próximas elecciones después de estrellarse contra la realidad del Congreso, donde los avances sociales más ambiciosos se han convertido en metas imposibles
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Yo no quiero una izquierda personalista, yo quiero una izquierda que haga su trabajo.
Y la Yoli cumple, mal que le pese al fachapobre que nunca renuncia a sus derechos por lo que sea.
Luego se corrigió. Ok. Ok.
Pero si cuela, cuela y así se van retirando los derechos sociales.
El cortoplacismo en estado puro que ahora se repite con lo de Rufián porque van a influir en las matemáticas electorales pero no a perpetuarse como proyecto político de izquierdas.
PD. Me se olvidaba el diario.otan