El auge del trumpismo, la expansión global de los discursos de odio y la normalización de la crueldad política han transformado el panorama político internacional. En esta conversación, Miquel Ramos analiza cómo estos fenómenos han llegado a España, qué papel juegan los movimientos sociales y por qué la batalla cultural es hoy el terreno decisivo.
|
etiquetas: trumpismo , auge , antifascismo , fascismo
De tanto blanquear la palabra fascismo y usarla como insulto gratuito, la habéis convertido en algo tentador para los jóvenes que aborrecen la hipócrita moralidad de la izquierda.
*Cualquier persona mínimamente decente está en contra de cualquier ideología totalitaria e intransigente, se encuentre en el espectro ideológico que se encuentre.
Pero muchos que estamos en ese caso no votariamos a un partido de derecha y menos a los que tenemos en España como PP o Vox, por lo que o no votamos o votamos a algún partido con la nariz tapada como mal menor.
Pista: El que piensa distinto a ti, de base, no es fascista
Llamar fascista a todo dios a la primera de cambio me parece de ser alguien bastante corto
No se puede mantener un ideario político sólo en base a estar en contra de lo que sea...
O la izquierda empieza a proponer buenas ideas para mejorar los problemas generales del pueblo o están perdidos...
Les ha pasado a todas las izquierdas occidentales que se sumaron al carro de lo woke y se olvidaron de los problemas reales de la población...
Y lo peor es que encima, siguen por esos derroteros...
Sería mágico que sean tan inútiles de ni con todo a favor ganar al perro