#1 Macroconciertos abarrotados y festivales gentrificados mientras la situación en las salas cada vez es peor y el apoyo a las bandas locales nulo o anecdótico... Que ganas de que reviente esta burbuja.
Da igual lo que se construya o se deje de construir, mientras las leyes fomenten y apoyen la especulación haciéndola más rentable incluso que montar negocios no nos libraremos de las ratas. Ningún número de viviendas serán suficientes para satisfacer sus ansias rentistas.
Decenas de veces se han vanagloriado en público de que no piensan cumplir su coresponsabilidad autonómica con la ley de Dependencia (2006), ley de Memoria Histórica (2007), ley de Memoria Democrática (2022), ley por el Derecho a la Vivienda (2023), o este nuevo plan estatal (y eso por no hablar de las recursos y demás palos en las ruedas con cualquier tipo de reforma como pasó en su día con el divorció, el aborto, el matromonio homosexual, las reformas educativas LOGSE, LOEM, o LOMLOE ...)
Pero eso si, trajes, corbatas y caspa como parar un tren.
No sé si será igual en otros sitios pero de la explotación que nombra de Abrenojar solo hay que ver el nombre (Abenojar Tungsten) para empezar a vislumbrar los hilos anglosajones que están detrás...
Y seguimos sin mirar el elefante en la habitación que es la acaparación.
Imaginad la fantasía que tener en alguna ley de esas superiores y que deben regir el desarrollo de una nación algo como regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación...
#8 No creo que sea cosa del sionismo, o al menos no exclusivamente.
En los procesos de fanatización se deben activar (o desactivar) ciertos mecanismos cerebrales que facilitan entrar en esas derivas. Pasa algo parecido con las sectas y la gente que cae en ellas.
#5 Toda la sanidad pública no, una parte de ella más bien. La más privilegiada y viendo sus reivindicaciones (totalmente legítimas por otra parte) la más clasista de la sanidad.