#31 Prefiero un paro del 15% y poder pagarme los medicamentos cuando me jubilen, que morirme en un rincón como una rata porque me endeudé para operarme de apendicitis. Que se queden con su puta mierda de sistema succionador de pobres.
#10 En serio, investiga... han utilizado un montón de trucos basados en el método científico para llevar el agua a su molino. Han sabido pulsar cada resorte de la condición humana para convertir a la peña en ameba. Mira a tu alrededor y dime que lo que ves es normal...
#2 La gente no es subnormal. Hay un grupo de hijos de satanás que se han gastado una millonada en lavar los cerebros con menos conexiones neuronales, para que actúen a favor de sus intereses. Y los que no hemos sido convencidos no somos capaces de hacer otra cosa que patalear y dar palos de ciego. Cada día me alegro más de no haber tenido hijos. Nos esperan años muy duros...
No tiréis el photoshop.
Siempre instalado en local y sin suscripciones raras, claro.
Cuando reviente todo y los datacenters usanos se queden fritos, lo necesitaréis para hacer el cartel en el que avisáis de que cambiáis parte de vuestra cosecha de patatas por algunos trozos de tocino.
#10 Excepto si lo que haces es desviar la atención para ocultar tus intenciones. Yo que sé ya. Es todo tan volátil y está la cosa tan enrarecida y que ya no sé lo que pensar.
No se si solamente me lo parece a mí, pero todo esto de Groenlandia tiene pinta de teatrillo. El asunto es militarizar la isla a degüello. Y el objetivo es Rusia, no USA, ni Dinamarca.
Llevo meses diciéndolo. Cualquier cosa en vídeo digital ha dejado de ser creíble.
El slop nos va a obligar a salir a la calle para ver qué está pasando. Un drama.
#26 va más allá de la influencia. En silicon valley llevan decádas trabajando en moldear nuestra atención con métodos científicos. Al principio parecía que era para vender más anuncios, pero ya está quedando claro que también era para algo más siniestro: sacar a la luz lo peor de la gente para normalizarlo
#15 y sabes por qué? Son los putos algoritmos de las redes sociales. Los mensajes de odio son los que tienen más tirón. Después de achicharrarnos el cerebro, nos llevan al matadero como corderitos.