Estas manipulaciones flagrantes de la realidad ni convencen ni aportan a ninguna mejora a la concienciación de género. Todo lo contrario. Y luego nos quejamos de que los niños nos salen bracirrectos.
#7 A la comunidad de Madrid sólo se le ha ocurrido comprarle una gorra roja, inscribirlo en el KKK e invitarlo a una isla para niños más famosa que Disney world.